domingo, 7 de noviembre de 2010

Las Ocho Ciudades

El siguiente artículo es un SPOILER del Sandbox. Así que si eres uno de mis jugadores no sigas leyendo!

Uno de los primeros pasos en la guía de creación de Sandbox, que estamos siguiendo, consiste en detallar con un párrafo cada una de las regiones del mismo.

En mi caso, además de describir las regiones, también he detallado las ocho ciudades que sirven como "Puntos de Luz" en el escenario: las únicas zonas en las que la civilización ha conseguido resistir a la caída del Imperio.

Éstas ciudades son pues las bases de operaciones para los diferentes grupos que comiencen a explorar el Cajón de Arena, el primero de ellos comenzará con base en Mareilah.

A continuación os transcribo estos párrafos de descripción para las ciudades, sobre los que se está construyendo cada una de las regiones. Próximamente os dejaré por aquí un mapa y la descripción el resto de regiones.

Cualquier observación que tengáis será bien recibida al igual que si alguno de estos párrafos despiertan en vosotros ideas de aventura estaría mas que agradecido de que las compartieseis pues me vendrían de escándalo para el momento de detallarlo.

Ahora mismo ando enfrascado detallando la región circundante a Mareilah por lo que espero en no demasiado tiempo encontrarme en condiciones de comenzar el a dirigir aventuras en el Sandbox.

Y no me enrollo más.

Visalle: la ciudad de Visalle dispone de ricos campos entre los ríos Vorio y Halande. La producción de cereales, frutas y cerdos produce excedentes que dan pie a grandes festivales ante la falta de comercio. No se recuerda cuando fue la última hambruna. Gobernados por el Duque Leonardo las gentes de Visalle son una comunidad tranquila amantes de la buena vida y de la tranquilidad.

Nah Granah: en su tiempo fue la capital cultural del Imperio. Sabios de todas las especialidades y hechiceros hacían de ella su morada. Ahora la vieja Biblioteca Imperial se encuentra sellada con los demonios invocados durante la guerra sueltos por sus salas. Aún así, algunos sabios y hechiceros siguen viviendo en Nah Granah, siendo fuente de conocimiento y de financiación para aquellos tan estúpidos como para adentrarse en los Salones Malditos de la Gran Biblioteca. La ciudad es regida por un consejo de sabios y hechiceros más preocupados por obtener los conocimientos ocultos en la biblioteca que en mejorar las condiciones de vida de su pueblo o expandir sus dominios.

Ghamalah: una vez el puerto mas importante del Imperio, donde todos los navíos provenientes de occidente descargaban sus mercancías. Ahora el antiguo puerto que una vez albergo almacenes y palacetes de casas mercantes se ha convertido en refugio de mendigos y ladrones. Las antiguas construcciones albergan ahora burdeles, tabernas de baja categoría y otros negocios turbios. Un poderoso gremio de ladrones y mendigo forma una de las cabezas en el gobierno bicéfalo. La otra se compone del Conde Plinio y sus burócratas, los cuales no se atreven a tomar ninguna medida contra el gremio de ladrones por miedo a una guerra civil. El sueño de restaurar el comercio de Ghamalah sigue en los corazones de sus habitantes y ambas cabezas del gobierno podrían llegar a financiar cualquier iniciativa para tratar de asegurar las rutas en la Gran Carretera, o incluso las rutas marítimas (aunque esto es tarea exclusiva para verdaderos Héroes)

Bocorda: la ciudad minera de Bocorda ha sobrevivido durante todos estos años ya que sus minas les han proporcionado los minerales suficientes para armar fuertes ejércitos cuando las armas eran la solución a los problemas, o les han proporcionado oro y plata cuando con un tributo se podía disuadir a los invasores. Actualmente es gobernada por el Rey Pirio I de Bocorda, tercero de los reyes de esta ciudad desde que su abuelo Gostavio I se nombrase rey. Sus ejércitos mantienen seguros los dominios del reino aunque ninguno de los reyes ha tratado de expandirlo aún. Una caída en la imagen de la Corona podría provocar intentos expansionistas del Reino de Bocorda.

Zhadic: antigua capital del Imperio ahora no es más que un fantasma de su antiguo esplendor. Su una vez majestuoso puerto yace en ruinas desde los primeros años de la caída del Imperio, empleado ahora tan solo por pescadores. El antiguo palacio imperial es ahora sede del gobierno encabezado por el Regidor Titus Numerico, quien mantiene el control de la ciudad con el apoyo de un gran número de poco escrupulosos mercenarios y guardias. El Regidor está completamente obsesionado con reinstaurar el Imperio, con el como Emperador por supuesto, pero esta obsesión es superada por la paranoia a perder su actual dominio. Las fronteras son fuertemente patrulladas y la población vive en un permanente estado de sitio. Un poderoso gremio de mendigos tiene su sede en la capital, empleando el antiguo alcantarillado como refugio en el que hasta los más intrépidos guardias se niegan a entrar.

Mareilah: la puerta del desierto. Sus altos minaretes y laberínticas callejuelas son gobernados por el Califa Abd Al Rashem, gobernante y guía espiritual de la ciudad. Los ojos de la ciudad están puestos en las Viejas Arenas y en las caravanas que ocasionalmente las cruzan en uno u otro sentido. La vida en la ciudad está orientada principalmente al culto del Sol, la filosofía y la agricultura (donde predominan los regadíos pese al árido suelo). Por las noches multitud de astrólogos escudriñan las estrellas, reflejos del poderoso Sol, para adivinar el devenir de las eras.

Uvaleh: esta ciudad conserva el único puerto que mantiene rutas con Poniente. Gobernada por un consejo de casas mercantes han coseguido mantener una ruta terrestre con Naej, sin haber conseguido llevar sus caravanas más allá debido a que la vieja Gran Carretera se introduce en el Bosque de los Susurros. El principal objetivo de los gobernantes en estos momentos es terminar con la piratería en el Mar del Coral, tarea de no poca envergadura.

Naej: esta ciudad es gobernada por Caeso de Toro, conde de Naej. Su familia ha gobernado la ciudad de Naej y sus alrededores durante generaciones. Actualmente el Conde Caeso no es mas que un títere en manos de las Casas Mercantiles de Uvaleh, las cuales le pagan, con tesoros de Poniente, exclusividad y bajos precios sobre la producción agrícola (cereal y oliva) y ganadería ovina de la ciudad, principales recursos del Condado de Naej. Pese a no haberse ganado el odio de sus súbditos, el Conde tiene fama de pusilánime y edonista, por lo que tampoco puede decirse que tenga su aprecio. Las desapariciones son comunes en las poblaciones cercanas al Bosque de los Susurros.

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